En una iniciativa que busca mejorar la fluidez del tránsito fronterizo, la Policía Local de Melilla ha puesto en marcha un nuevo carril exclusivo para bicicletas, ciclomotores, motocicletas y vehículos de movilidad personal (VMP) en el paso de Beni-Enzar, el principal punto de conexión entre la ciudad autónoma y Marruecos. Esta medida pretende reducir las largas colas que a diario sufren tanto melillenses como ciudadanos marroquíes que cruzan la frontera por motivos laborales, familiares o comerciales.
La instalación del carril bici, paralelo a los carriles habituales para vehículos a motor, responde a una necesidad urgente de agilizar el paso fronterizo, especialmente en fechas clave como las que se aproximan. La decisión se enmarca en un plan más amplio de mejora de la movilidad urbana y transfronteriza, en un momento en el que Melilla se prepara para afrontar un considerable aumento del tráfico peatonal y rodado.
La medida ha sido bien recibida por numerosos usuarios, que a diario atraviesan la frontera en motos o bicicletas. Muchos de ellos se enfrentaban a esperas de más de una hora, atrapados entre turismos y furgonetas, sin una vía específica que atendiera las particularidades de sus vehículos. Ahora, con este carril exclusivo, se espera no solo acortar los tiempos de paso, sino también mejorar la seguridad y organización del tránsito.
La puesta en funcionamiento del carril coincide con dos eventos clave en el calendario de Melilla y del norte de África. En primer lugar, la inminente celebración de la Fiesta del Sacrificio (prevista para el 7 de junio), una de las festividades más importantes para la comunidad musulmana. En estas fechas, muchas familias melillenses aprovechan para reunirse con sus allegados en Marruecos, lo que genera un importante incremento del tráfico fronterizo.
En segundo lugar, el próximo 15 de junio comenzará la Operación Paso del Estrecho (OPE), que moviliza cada verano a millones de pasajeros procedentes del norte de Europa que cruzan hacia Marruecos a través de puertos españoles. Melilla, por su ubicación estratégica, juega un papel esencial en este dispositivo, que supone uno de los mayores retos logísticos del año para las autoridades locales y nacionales.
Ante esta realidad, la portavoz del Gobierno de la Ciudad Autónoma, Fadela Mohatar, ha vuelto a alzar la voz para exigir al Gobierno central una respuesta más contundente frente a lo que ha calificado como un problema estructural. “Las colas que se generan cada día en Beni-Enzar son desmesuradas e interminables. No es admisible que los ciudadanos tengan que esperar durante horas bajo el sol o la lluvia para cruzar la frontera”, ha declarado.
Mohatar ha instado al Ejecutivo de Pedro Sánchez a impulsar un acuerdo bilateral con Marruecos para mejorar la coordinación en el paso fronterizo y optimizar el flujo de personas y vehículos. Asimismo, ha defendido la actuación del Gobierno local, que recientemente ha adquirido terrenos próximos al puesto fronterizo con la intención de acondicionar zonas de descanso, bancos, sombra y fuentes de agua para las personas que aguardan su turno para cruzar.
El nuevo carril bici representa, además, un paso hacia una movilidad más sostenible y adaptada a los nuevos tiempos. El auge de los vehículos ligeros y eléctricos ha generado un cambio en los patrones de movilidad urbana y ciudades como Melilla comienzan a responder con infraestructuras pensadas para estos nuevos medios de transporte. Con esta acción, la ciudad no solo resuelve una necesidad inmediata, sino que también apuesta por un modelo de movilidad más respetuoso con el entorno.
No obstante, las autoridades locales reconocen que este carril no es una solución definitiva a los problemas del paso fronterizo. Se trata, más bien, de una medida paliativa que debe ir acompañada de un esfuerzo mayor en materia de cooperación internacional, inversión en infraestructuras y voluntad política.
La frontera entre Melilla y Marruecos, especialmente en el puesto de Beni-Enzar, es un espacio de alta sensibilidad geopolítica y social. Por ella transitan a diario cientos de personas cuyas vidas están directamente afectadas por la fluidez o el colapso del cruce. Por ello, cualquier mejora, por pequeña que parezca, tiene un impacto directo en la calidad de vida de miles de ciudadanos.
El nuevo carril bici es una muestra de cómo pequeñas intervenciones pueden marcar la diferencia en un entorno complejo. Aunque aún quedan desafíos por resolver, Melilla da así un paso firme hacia una frontera más moderna, segura y adaptada a las necesidades reales de quienes la transitan.



